PREMIOS
Mejor Director de Teatro Experimental 1998 Asociación Mexicana de Críticos Teatrales
Mejor Director de Grupo Teatral 1998 Asociación de Periodistas de Teatro
Mejor jóvenes actores 1998 Asociación de Periodistas de Teatro
Mejor co-autor 1998 Asociación de Periodistas de Teatro

 
SÍNTESIS DE PRENSA
 

Si para algunos el teatro “de palabra” había sucumbido ante el teatro “de imágenes”, que es en realidad un teatro de efectos visuales, Claudio Valdés Kuri y su grupo de excelentísimos actores vinieron a demostrar que el teatro que basa su acción dramática en el decir, esto es, en el discurso, no puede pasar de moda cuando encuentra propuestas escénicas inteligentes e imaginativas, así como un altísimo grado de realización actoral.Becket o el honor de Dios no es simplemente el mejor trabajo que se haya visto en la Muestra, sino una recuperación del teatro como espacio para la manifestación de ideas, y por tanto, un homenaje en honor del teatro. 


 Ana Laura Santamaría
Diario de Monterrey,  Muestra Nacional de Teatro  13 /11 / 98


Becket o el honor de Dios unió un texto excelente, cinco buenos actores y un director que gusta del teatro del decir y lo dice magistralmente. Así, con esta antigua fórmula, el grupo presentó la mejor puesta de la Muestra Nacional de Teatro.Las tres horas que dura Becket son un manjar para cualquier buen aficionado al arte dramático.Valdés Kuri dirige su propia adaptación del texto de Anouilh, que es una cátedra de soluciones teatrales inteligentes y creativas.

 Rosa Linda González
El Norte,  Muestra Nacional de Teatro  12 /11 / 98


Salvan el honor del teatro.
Peligro: alta tensión. El público experimentó una sacudida de alto voltaje al ver el enfrentamiento entre el amor y la traición, lo divino y lo profano, la bestia y el ángel, la vida y la muerte.En un despliegue imponente de capacidad actoral, dieron una cátedra de lo que es el teatro con mayúsculas a lo largo de tres horas. Un trabajo de finos matices y violentos contrastes, producto de un trabajo corporal, vocal y emocional cuidadosamente desplegado.

 Guadalupe Elósegui
 Diario de Monterrey,  Muestra Nacional de Teatro  12 /11 / 98


Para ser una versión abreviada, la puesta oculta su génesis modesta, sin reducir la propuesta ni perder la coherencia y la fuerza del texto de Jean Anouilh.Un espectáculo de trabajo microscópico, un documento ambicioso, pero de rechazo a la fastuosidad escénica. En suma, una propuesta redonda.

 Héctor Maza Moreno
El Porvenir,  Muestra Nacional de Teatro  12 /11 / 98


Esta obra es de principio a fin una reunión de mentes inteligentes y espíritus capaces: el texto es una materia prima idónea, pero sin un director culto y audaz, y actores igualmente preparados, el resultado no sería igual de espléndido. La escalera es lo mismo un palacio que una casucha o un campo abierto antes de la batalla. Los vestuarios, la música, la utilería, cada movimiento, sensación y gesto de los actores se notan finamente bordados. Trabajos como este no se olvidan y ponen en alto el honor del teatro en México. Y ese honor debe defenderse siempre.

 Martha Zuk
Unomásuno, 1 / oct / 98


Becket: El diamante en el fuego.
Es notable la fuerza del ambiente que provoca el Convento del Carmen, que sirve de escenografía para transportar al espectador a otras épocas. Y es sorprendente la inteligencia con que la coreografía transcurre solamente en una escalera. Lo cual requiere de un gran esfuerzo y habilidad física de los representantes. Eso demuestra que los objetivos no son obstáculos si se saben ocupar con creatividad.Una iluminación adecuada a cargo del mismo director, al que no se le escapa ningún detalle.Las actuaciones estuvieron sorprendentes, se puede decir que son cinco mártires en escena que tratan de deleitar y hacer reflexionar a la audiencia.

 Javier Andino
El Supuesto, 30 / sep / 98

Cuando en un teatro se escucha un texto inteligente, de finas ironías y de lúcida reflexiones sobre la condición humana y la asunción de un destino, vuelve a reinar el teatro de la palabra, pero cuando los ojos contemplan cuadros en movimientos imágenes reveladoras, uno se convence de que el teatro de la palabra no está reñido necesariamente con la plástica ni con la expresión corporal.

 Victor Hugo Rascón Banda
Proceso, 28 / sep / 98


Elegir un buen texto es un primer paso para darle confianza a un director de escena. Rodearse de un equipo apto permite armar mejor las cosas y no quedarse en el factótum que todo lo hace a medias. Una selección adecuada del reparto ya redondea el asunto. Falta saber si el director tiene una buena formación en lo que a dramaturgia toca y sabe leer inteligentemente al autor seleccionado. Todas estas coincidencias confluyeron en Becket o el honor de Dios.Con Becket, el honor del teatro mexicano sale a flote.

 Enrique R. Mirabal
El Heraldo, 20 / sep / 98


La mejor puesta de escena del año.
La obra remite de inmediato a otras puestas en escena y películas, pero la evocación más profunda está puesta en le espacio escogido por Claudio Valdés Kuri para realizar tamaña proeza.Con escasos recursos y cinco actores, Valdés Kuri presenta un espectáculo dotado de excelencias.El grupo posee una garra arrolladora, cargado de energía, imprime un ritmo exhaustivo a las acciones, que se suceden en un santiamén.Cada uno de los aspectos de la puesta en escena fueron cuidados al detalle... maravillas del teatro dignas de encomio.

 Reyna Barrera
unomásuno,19 / sep / 98

 

En medio del severo misticismo que nos atrapa a los espectadores en un exconvento del Carmen, vuelto cavidad teatral de súbditos, pausados e incontables ascensos y caídas (infierno y paraíso), la estupenda puesta en escena de Claudio Valdés Kuri nos cobija en un clima remoto y riguroso con el cual la taumaturgia escénica se nos vuelve testimonio y milagro de actores que se transforman delante de nuestros ojos en veintidós “otros”, gotas de sangre vueltas cuentas de un collar imposible, cantar de gesta.

 Armando Vega-Gil
La Jornada,  11 / sep / 98

 

Claudio Valdés Kuri reduce su escenografía a la escalinata del Museo del Carmen, pero le saca todo el provecho que solo un gran creador es capaz de concebir. Su concepción escénica es de una belleza plástica indescriptible. Logra con creces lo que considero que es una de la magias del teatro: que el público ve lo que no hay en el escenario. El castillo, caballos, el bosque, un desfile, tabernas, cabañas y un sin fin de lugares y cosas que el respetable “ve” por la gran capacidad creadora del director. Mención especial merece el desfile de la entrada triunfal del rey de Inglaterra a Francia, que es una de las mejores escenas logradas en el teatro nacional durante los últimos treinta años.  Todos los que integran esta puesta se combinan y conjugan para presentarnos una de las mejores obras, no solo de este año, sino de los últimos tiempos.

 Alejandro Laborie Elías.  AICT
Skene, Revista Teatral Especializada  10 / 09 / 98

 

Detrás de cada gesto, imagen, atmósfera y sonido, que llegan espontáneos, frescos, se puede intuir un largo, humilde y apasionado trabajo de investigación, en un contexto donde se lleva a sus últimas consecuencias la potencia expresiva del actor en el espacio vacío.Hago votos por que Claudio Valdés Kuri siga creando con esta entrega, generosidad y respeto hacia los espectadores que buscamos en el teatro una forma vital de gozo y reflexión.

 Luz Emilia Aguilar Zinser
Reforma,  3 / sep / 98

 

Becket o el honor de Dios, plena en armonía artística.
El espectáculo será la obra con más calidad de este año por la armonía artística que se logró entre el texto, el director y los actores.Luis Artagnan y Gerardo Trejoluna, Enrique II y Becket, respectivamente, son los actores jóvenes más destacados de la década con este trabajo.

 Emmanuel Haro Villa
Novedades,  31 / ago / 98


El entrenamiento de los actores para desplazarse tuvo que ser intenso: más de dos horas divirtiéndonos mientras suben y bajan escalones, en un concepto de caracterizaciones suficientes en composiciones acrobáticas y dancísticas enriquecidas por un espacio netamente peligroso, el cual no perdonaría las actuaciones formales que llegan a suceder en espacios comunes.

 Javier Acosta
El Financiero,  31 / ago / 98

 

Lo que importa del espectáculo no son tanto las palabras de Anouilh, ya conocidas y probadas, sino la habilidad de Claudio Valdés Kuri para transformarlas en actos que constantemente se suceden encadenados entre sí, armando una estructura visual de sostén de las ideas con la misma fuerza que contienen las palabras del autor.Dinámica, originalidad y una sabrosa combinación entre seriedad y burla.Un planteo dramatúrgico que evita lo explícito de las estructuras al desnudo, afirmando una poética personal.El vestuario es absolutamente pertinente y bello en su factura, con el regusto por el detalle y la alusión implícita a ciertos hechos y costumbres históricas. El uso de instrumentos musicales medievales, dan a la puesta un calor y una vitalidad del todo especial.El trabajo de los actores es homogéneo, manejando una misma línea de desarrollo y un mismo lenguaje con igual efecto y creatividad, lo que significa una sólida conducción por parte de Valdés Kuri, capaz de hacer crecer a cada uno pero de contenerlos a todos, y una innegable entrega y habilidad del plantel de los interpretes.Un trabajo repleto de imágenes acertadas, de hallazgos formales y de un discurso que está rescatado desde lo que tiene de más sólido y contemporáneo.

 Bruno Bert
Tiempo Libre,  20 / ago / 98


Claudio Valdés Kuri emprende la dirección con bastante buena fortuna. Presenta una estilizada concepción del dramaturgo francés, con una mirada diferente y fresca.

 Olga Harmony
La Jornada,  20 / ago / 98