El asesinato de Tomás Becket, arzobispo de Canterbury, por orden de su amigo, el Rey Enrique II de Inglaterra en 1170, fue el punto de partida histórico que tomó Jean Anouilh para escribir Becket o el honor de Dios, un debate apasionante y despiadado que nos habla de amistad, traición, pasiones e intereses mundanos que se contraponen con la lealtad y la dignidad humana.

Este magnífico texto fue adaptado y estrenado por Teatro de Ciertos Habitantes en 1998, teniendo como único espacio una escalera de piedra y cinco actores que realizaban múltiples personajes. Fue la primera producción de la compañía y rápidamente se convirtió en uno de los montajes más relevantes del teatro mexicano de las últimas décadas. Ganadora de múltiples premios, se presentó en dos largas temporadas en el Museo del Carmen de la Ciudad de México, así como en giras nacionales e internacionales.